Conexión a la protección

Esta serie está disponible en formato PDF:

Hay muchas maneras de ser seguro, y probablemente has escuchado la mayoría de ellas: Mira para los dos lados antes de cruzar la calle. No aceptes dulces de extraños. No corras con tijeras. También existen advertencias parecidas que puedes aplicar a tu vida online. Hay cosas que puedes hacer para proteger tu información (y la de tu familia), proteger tu equipo, y protegerte a ti mismo.

Protégete

Usa las funciones de privacidad para limitar las personas que pueden ver tu perfil y subir información.

Hay muchos sitios de redes sociales, salas de chateo y blogs que ofrecen funciones de privacidad. Averigua cómo activar estas funciones y aplícalas. Limita tu lista de amigos en internet a aquellas personas que realmente conoces.

Aprende qué son los servicios basados en la localización.

Muchos teléfonos tienen tecnología GPS y existen aplicaciones que te permiten localizar a tus amigos—y que ellos te ubiquen a ti. Configura tus funciones de privacidad para que solamente pueda ver tu ubicación la gente que conoces personalmente. Piensa en desconectar los servicios basados en la localización y considera activarlos únicamente cuando los necesites. Pregúntate "¿es necesario que esta aplicación sepa dónde estoy?"

Si te sientes amenazado o incómodo por algo en internet, confía en tus instintos.

Cuéntaselo a un adulto en quien confías y pídele que ayude a reportar tus inquietudes a la policía y a otras personas que puedan ayudarte.

Protege tu información

Alguna información debería permanecer privada.

Tu número de Seguro Social y la información financiera de tu familia—como el número de la cuenta bancaria o de la tarjeta de crédito de tus padres—son datos que deben quedar dentro de la privacidad de la familia.

Mantén en privado tus contraseñas.

Cuanto más extensa sea tu contraseña, más difícil será que alguien pueda descifrarla. No compartas tus contraseñas con nadie, ni siquiera con tus mejores amigos, ni con tu chico o tu noviecita.

No respondas a mensajes de texto, e-mails, ni mensajes pop-up que te pidan información personal.

Aunque te parezca que el mensaje fue enviado por un amigo, familiar, o compañía que conoces, ni aunque te amenacen con que te sucederá algo malo si no lo respondes. Podría tratarse de mensajes falsos enviados para robarte tu información.

Protege tu computadora

Entérate sobre los programas de seguridad y cómo proteger la computadora que tienes en tu casa.

Ten cuidado de abrir archivos adjuntos o hacer clic sobre los enlaces de los mensajes.

Pueden tener virus o programas espías.

Recuerda que a veces, los contenidos gratis—como por ejemplo juegos, timbres para tu celular o protectores de pantalla—pueden ocultar un virus o programas espías.

No descargues nada gratis a menos que confíes en el origen del material y que lo escanees con el software de seguridad.

Usa con cuidado los programas para compartir archivos.

Si usas un programa para compartir archivos, instálalo correctamente y escanea los archivos con el programa de seguridad antes de abrir o activar los. Si no lo haces podrías estar divulgando información de tu familia que no debes compartir con nadie, por ejemplo, registros con información financiera.

¿Bajas aplicaciones?

Si lo haces, podrías estar facilitándole el acceso a tu información personal a los desarrolladores de la aplicación – tal vez incluso información que no está relacionada con el propósito de la aplicación. Digamos por ejemplo que descargas una aplicación que te permite hacer un dibujo sobre una foto, pero la compañía que creó la aplicación consigue acceder a toda tu lista de contactos. La compañía podría compartir la información que recolectó con comercializadores o con otras compañías.

Puedes tratar de averiguar qué tipo de información recolecta la aplicación – si te lo dicen – y verificar tus propias configuraciones de privacidad. Piensa también si descargar esa aplicación realmente vale el riesgo de compartir los detalles de tu vida.

Algunas aplicaciones cuestan dinero. Y hay muchas aplicaciones gratis que te dejan comprar cosas – con verdadero dinero. Habla con tus padres para asegurar si están de acuerdo en que compres funciones o contenidos adicionales, especialmente si ellos pagan la factura.

Este artículo es parte de una serie: ¡Presta Atención!